Suspicacia

Un amigo entre verdades leídas y casi descubiertas fue contagiado por la duda. En la tarde me mandó un mensaje pidiéndome a gritos que le contara sobre Uli.

-A Uli la conocí una y muchas veces.

-Si, ya lo he escuchado a eso.

Como no le proporcioné más que esa información, siguió hurgando en mis escrituras públicas y no pudo más que seguir formulándome la misma pregunta.

-Uli está aquí y allá- le comenté con una sonrisa que nunca vería del otro lado.

-No me hagas esto- decía con análogos sentimientos suspicaces, como adivinando mi cara frente al móvil.

Aquel virus de duda ya me lo contagiaba y a mi amigo lo leía con recelo al verlo cada vez mas interesado en aquel personaje poco ficticio. Una vez más el miedo.

No te enamores de Uli pensaba de repente, es mi pilar y podría ser el tuyo en cualquier momento en que así lo decidas. No tenía que explicarme a mi mismo quien era ella, si yo ya lo sabía hacía rato y pico. Por amor, no, lo siguiente.

Hasta ahora no lo ha descubierto.

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Risa gráfica.
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