Enumeraciones

A ver si me siguen.

Cuatro fueron las veces que pensé en fumar un puchito. Una mientras me duchaba y me lavaba los dientes, pensando en que los maltrataría de nuevo en reiteradas ocasiones durante el resto del día.

La segunda fue cuando te pensé al vestirme, te recordé sobre la remera que ahora vestía, mientras fumaba esperando no se qué cosa, aunque no quedaba ya rastros de tu perfumada presencia, lo hice, te recordé, y allí sumarían dos las veces que lo he hecho esta mañana.

Luego de almorzar me urgió un café negro, cargado, y como sabía que no me saldría con espuma, esta que alivia el sabor en seco de un café muy fuerte, pensé en el puchito que aún no había encendido -la tercera-. Lo encendí y bajó el mundo al mundo, bajó mi cabeza al corazón, pero vos seguías allí, en mi cabeza, o sea, bajando a donde más te pienso. Era la tercera del día, y la cuarta sobre el puchito, sobre el que fumaría depois.


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