Montevideo1

Porque se está dando antes, el alba hoy es día, el mundo ya no está pendiente, aquí, y carga con libertades que asustan, por esto es que hoy llama a mi puerta la necesidad de escribir sobre vos, Citadina. Vos que temés y no temés, que te escurrís, pero igual te encontramos; bueno, sí, escurriéndote.
Porque leo lo que leo y me parece que estamos adelantados, los lugares que recorren los literatos son ficticios, cuando están escritos, pero seguimos viéndolos a ellos dentro de su propia obra, con su edad, es por eso que yo, joven, no entiendo cuál es el lugar del tiempo en lo que vamos conociendo, si es que tiene cabida realmente.
A pesar de todo, es real que existís, es lo bueno, porque necesitamos la fuerza de la ciudad, fresca y latente, que nos donan los amantes de Montevideo, ciudad mansa y aceleradamente quieta, bohemia y, a veces, esnobista, pero cómo la queremos, ellos, tú, yo, y mañana quizás también los otros.
Te gustan los bares; vamos.
Se ha perdido la cultura de los cafés, y si es uno, que sean dos, porque ya ni saben qué tan grande es un expreso común, ni cuánto puede durar uno si se estuviera bien acompañado. Y lo ven tan extraño que sienten la necesidad de sacarle fotito a la tortita, al bizcochito, a la cucharita, y se olvidan del café, ya tan frío como sus lenguas que, al parecer, la tienen de adorno; náuseas, bancame un segundo, ya vengo.
Pero vos, Citadina, vos sos la excepción, has entendido perfectamente y te suplís de todo lo que está bien, los pequeños detalles, y tu sitio tranquilo y de austeridad mágica es para otros una simple plaza re cagada por palomas; mirá allí, formaron una M con caca, qué asco, ah, pero mirá, sin embargo, ellos enseguida vieron una obra de arte.

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2 comentarios en “Montevideo1

  1. Lo que más extraño de Montevideo… Si algo hay que extrañar son sus bares:”… Montevideo es el lugar de los bares y la nostalgia, del dulce de leche y Punta del Este..” Extraño el té de Madam Brulé, Las tortas de Café Contento, Los cortados del Bar de los Judíos, Los cafés y las tartas de Café Central, los panes y bizcochos de la Nonna y la gordita contenta que siempre nos atendía allí. También extraño la feria: Ese lugar donde los cultivadores venden sus productos con alegría y cortesía: Tantas hortalizas y frutas de estación tan ricas. Eso para mí es Montevideo.

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  2. Y en una ciudad que, a similitud de otras urbes contemporáneas, parecería que todo se lo traga, también hay lugares que se renuevan como el viejo edificio de ONDA, monumentales edificios que no pierden vigencia como el Palacio Legislativo, y marcas identitarias infinitas como la Rambla.

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