Sobre la luna

Banderas que siempre flamean van marcando el peregrinaje del sutil, pero empecinado, viento y comparten espacio en el cielo con la mirada argéntea y atenta de la luna llena.
La rubia que caminaba sobre la orilla ha decidido tropezarse de forma espectacular con una roca, resultó en todo una maniobra circense. Nos saluda a todas y todos en la playa y con el agua escurriéndosele de las cejas, la pera, la palta y el pelo anuncia su acto final. Se tira al agua con un clavado digno de Olimpíadas y nada perrito hacia el fondo. Se ha ahogado, los guardavidas toman mate, los niños buscan caracoles en las sinuosas huellas que dejó el oleaje nocturno, y nosotros nos tomamos el sol como si fuera un licuado de frutas o un helado de frutilla y limón. Esto es el día.

No hay silencio en esta casa, habitan ya con mis células las pueriles bacterias del insomnio. Negando hasta la última gota indivisible de mis niñerías, lograré cortejar a mis hábitos para que vuelvan. Aunque me sienta vulnerable y cómodamente incómodo, y me haya convertido en donante de sangre honorario gracias a los mosquitos. Con este exceso de luz entrante en la retina, han llegado las ideas, de ficciones u ocurrencias, aún no logro diferenciarlas. Esto es la noche.

A vuelto a amanecer para despertarme, no ha sido de otra manera, porque escribir es un remedio infalible para lograr los ensueños antes de que llegue el sol a quemar iniciativas. Me he mentido a mí mismo o, sí, ha sido el consumo precipitado de tanta razón, porque la noción del día se me ha ido como las escrupulosas mociones al final de una jornada abarrotada de decisiones y ademanes. También es el ocaso.

Aceptás la continuación de la trama, los términos conjugados en presunciones y entrás dentro de relatos en plural, te movés como querés allí y determinás o augurás posibles finales y te retiro antes de que lleguen.
¿Sabés cómo te reengancharías? Con los ojos soñolientos, por supuesto. Soy el que sigue redactando, recolectando, en las hileras de la costa, ciertamente lento, pero con el sabor de lo que perdura por su propio motivo, las insistencias de la curiosidad.
Contemporánea, no sos una urgencia aonia, me place mucho más tu creación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s