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Hondo y legal

Rosamunda es el nombre que se ha elegido, democráticamente, para llamarle a la mascota de la feria. La feria, como todos los años, tuvo una gran concurrencia y de allí varias personas eran las que no solo con una sonrisa partían, sino que, también, con el mismísimo dolor extinto.
Rosamunda, que ya era Julia Rodríguez da Silva de nuevo, guardó los doscientos cincuenta pesos que resultaron del repartijo del «sobrecito para la gente de servicio», pero no tenía tal equipaje para cargar tanto agravio y moratón, por lo que con doscientos pesos, y cincuenta de propina, le pagaron a José que con la ayuda de una pala medio herrumbrada lo enterró todo, y a Julia, en el fondo del predio de la «Feria gubernamental del descargo».

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