Categorías
Relato

Milén queda investida

Mirá, Milén, cuántas veces, cuántas veces. Robledo me decía que, al contrario de vos, disimula muy bien. La caricontenta no sirve para el negocio. Dos fichas de más te pueden descubrir, y basta con que te despachen a ti para que vengan por nosotres. Qué inadvertida tu presencia en estos lugares, cuántas veces, por supuesto que la discreción volverá a ser moneda corriente.

—No vine a molestar.

Pero viniste, y estábamos casi todes allí, lo debiste haber calculado, mal y a destiempo, pero te había salido perfecto.

—Ahora nos vas a contar qué le vamos a decir a Marta —le dijo, Robledo.

Milén, primero nos tenías que contar cómo nos habías encontrado, por qué llevabas una bolsa de la tienda de Crocs en tu mano, como si fuéramos a juzgarte; cuántos escalones de la escalera mecánica habías salteado, nos mostraste con una mueca tu noción de picardía. Nos viste caminando cuando ibas en el bondi, no sabías qué hacía tal grupete sin vos. No podíamos exponernos así, esta es nuestra respuesta ahora, pero ya ves, no somos fatalistas, sin embargo, reiteramos el orden de posibilidades a considerar a partir de ese momento y, al no obtener respuesta, presentamos las hipótesis y las tesis pertinentes allí sobre la mesa sin antes darnos cuenta que vos no sabías ni qué había que demostrar y todo aquel embrollo nos estaba costando algo que en silencio pudimos haber recuperado, y no hablo de la confianza. Te sugerimos que siguieras contándonos, que luego habría momento, eso sí lo sabías y, como volviendo en ti, retomaste en la parte que vos tenías ganas de bañarte y descubriste que era lo que más te gustaba en el mundo mundial, luego de años de práctica, con la maestría al vapor.

—Tú te estirás así…, y el lluvero te da en la espalda, pero si vas al patio a hacerlo, a estirar, no vas a obtener la misma sensación —Le miraba fijo a Robledo. Les demas muzza.
—¿Ni con la manguera?
—Ni con la manguera.

Te trajeron el café, sentiste el peso de la performatividad unidireccional y te sentaste. Me dijo Silvana que te habías dormido, alejé la taza de mi boca, levanté los ojos por encima del ocaso de cerámica china para verte enredada en sueños, babeabas, hermoso argento cincel que sería martillado por su propio peso en tu rodilla para despertarte.

—Cantaste dormida, boluda —le avisó Silvana, como imponiendo su vara impúdica.
—Espero que hayan sido unos versos perversos —Y la miró, desafiante.

Long daddy green chops you down to size /With slow hellos and fast goodbyes, /He comes around when you feel about ten feet tall, / To make you feel small, /Just like nothing at all. Lo habían sido, aunque los tableros de Pinterest de Silvana estaban llenos de tazas y cuadros minimalistas con citas literarias en inglés, no sabía inglés. Indudablemente, floreciste y, así, el camino de los recuerdos se abrió y nombraste a alguien, un nombre y apellido como leído en las servilletas a fuerza de manchas, te faltaban sorbos para la borra y para los delitos de la astrología que te hacen marchar con especial cautela a veces.

*

Uli creía que me sorprendería, todavía creía que estaba allí de casualidad, las Crocs son re feas, pero dile eso a mis pies luego de estar dieciséis horas en la calle y todo por el maldito negocio, elle cree que es la única que sabe lo que sus códigos significan, se olvida que me los contó todos mucho antes de tener que usarlos, ahí el detalle, porque… ¿por qué los usaba?, porque andaba careteándola en algo, siempre estaba en algo, era lo que me apasionaba de ella. Sabía que estarían en el café del casino, lugar más horrendo a donde, además, por no tener terraza para mezclar sorbos con pitadas, no me acercaría jamás, lo que nunca entendí es cómo entró en mi cabeza la idea de que me estaban por ocultar algo, y digo «por ocultar» de indulgente, no más, pero no les iba a dar siquiera la oportunidad de hacerme sentir así.

—Te íbamos a organizar una fiesta de cumpleaños sorpresa, Milén —dijo Robledo.
—Menos mal que les encontré —le contesté y miré a la Uli —¿Y tú? ¿Qué onda con Marta?

*

Tomamos unos mates, fumamos unos porros y se nos fue la bocha, quizás te gustaba, Marta tiene una sobrina RRPP, sí, aún existen, y nos conseguía la máquina de humo y todo sin saber aún si teníamos equipo de música. Avanzábamos sin esfuerzo, te lo juro, y al final del primer termo llegó Robledo con bizcochos, entonces ya no éramos dos, sino tres, representábamos una compañía, según Wilde. Fue mucho más fácil a partir de ahí, la única silla que le quedó a Robledo que trataba, empecinado, de acomodarse los huevos cada cebada y media, era el taburete para alcanzar los fideos, el arroz y las latas de choclo y atún de más arriba, en la alacena, en la cocina, en casa, y supongo que de pronto estábamos en la calle por inercia, porque Robledo no aguantaba más, así comenzó el negocio, como quien no quería la cosa, la cosa tenía flor y cantaba, derechita, no más, y agarramos confianza, ahora sí, envalentonades marchamos hacia lo que nos propusimos, Milén, por eso no podemos disculparnos, sí por la conspiración en la que terminamos involucrades, compraríamos velas aromáticas, y el humo era para cuando le Dj entrara en cuero, con arneses, o en escalofandra, que tanto nos gusta su nombre por ser tan cierto que así debería llamarse; después de habernos servido un fernet en los vasitos de Requesón que juntamos entre todes, pues el presupuesto nos daba solo para emplear a une multitasker y ese estilo de cristalería, entenderás; y aún así nos divertiríamos, pero esa reticencia a las sorpresas no te la robo, amiga.

4 respuestas a “Milén queda investida”

El lenguaje típico de Uruguay, en el que encuentro palabras que en una segunda lectura comprenderé buscando su significado. Tuve un buen amigo Ya fallecido hace 10 años apellidado Vazquez Mendez y me hace recordar algunas de sus palabras. Un gran honor poder compartir mi primer Blog con alguien tan especializado.

Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s