Categorías
Relato

Que nunca se va

Tengo el culo
más abierto que el corazón,
es que el primero es por voluntad,
pero el corazón
dicta sus propias leyes.

Tengo un puñado
de mimos para ordenar
mimos en los ojos
para cuando ya no quiero ver más,
mimos en los dedos
para cuando me quemo al tocar,
mimos en el cuello,
porque cargo a veces tantas cosas,
que no me doy cuenta,
que sí mi piel reseca,
que me saluda el eccema,
que nunca se va.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s